lunes, 20 de diciembre de 2010

Angel sin alas cap. 5

Esa tarde Rodrigo volvio al trabajo ya que tenia muchas labores pendientes, sin querer el muchacho le habia restado horas a su dia y las obligaciones se acumulaban, sin embargo habia algo que no podia dejar de pensar y era en la ultima mirada de esa tarde, la de Jaime, habia algo en sus ojos que le llego muy adentro y por mas que trataba no podia dejar de pensar en ello.

El dia por fin termina , Rodrigo se siente un poco cansado y se dirige a su departamento para tomar una buena ducha y acostarse a dormir, el trabajo habia sido agotador. Una vez en cama sin encender la tv su cabeza da vueltas y piensa en lo que ha hecho, tiene un sentimiento de culpa por haber atropellado a Jaime pero hay algo que lo reconforta, la gratitud del muchacho; quien en su sano juicio hace de su agresor su amigo? no lo podia entender, solo que la vida de plano se haya portado muy mal con el chico y no tenga a nadie, Rodrigo no podia esperar para volver al dia siguiente al hospital y platicar con Jaime, entonces el sueño lo consumio.

A la mañana siguiente se levanto como todos los dias, estaba tan absorto en sus problemas que olvido que era sabado y era dia festivo asi que no tendria que ir a la oficina, eso le dio un gusto tremendo ya que sin querer penso que podia estar con Jaime todo el dia, asi que rapidamente se alistó y se dirigio al hospital, al llegar tuvo que anotarse en un libro de registro y firmo su entrada, en el pasillo rumbo al cuarto de Jaime se encontro al medico que lo atendia.

-Joven Rodrigo como esta buenos dias (dijo el medico extendiendole la mano)

-Bien doctor buenos dias, vengo a ver al muchacho quiero saber como esta, que noticias me tiene?.

-Pues mire lo estamos tratando y todo evoluciona perfectamente es un chico sano y le auguro una pronta rehabilitacion.

Rodrigo sintio un mar de emociones que subian desde su estomago hasta dibujarle una sonrisa.

-Que bueno doctor esas si que son buenas noticias he estado preocupado por como evoluciona.

-Si gusta puede pasar a verlo de hecho las enfermeras estan a punto de bañarlo, si gusta puede ayudar.

-Claro doctor muchas gracias nos vemos luego.

-Adelante creo que a Jaime le dara gusto verlo.

Rodrigo apresuro el paso para llegar al cuarto, cuando abrio la puerta lo primero que vio fue la sonrisa de Jaime enmarcada en moretones.

-Hola (dijo Jaime) que bueno que veniste.

- No podia dejarte aqui o si??

- Claro que no, sabia que vendrias jaja.

Las enfermeras lo pasaban con cuidado a la regadera Rodrigo queria ayudar pero no hayaba como hacerlo no sabia como sujetarlo o de donde tomarlo tenia miedo de lastimarlo por lo que las enfermeras le dijeron que podria ayudar a secarlo, eso lo calmo un poco y espero.

Cuando hubieron terminado le pasaron una toalla y le indicaron que hacer, Jaime se sentia un poco apenado ya que se encontraba desnudo Rodrigo tambien se sintio un poco incomodo y no pudieron mirarse a los ojos, sin embargo entre risas y bromas secaba su cuerpo con mucho cuidado tratando de no lastimarlo y de vez en vez sentia con sus dedos rozar su suave y blanca piel y mientras secaba su pecho no pudo evitar verlo a los ojos Jaime lo miraba, solo duro un instante pero parecio eterno, ver mutuamente ese resplandor en sus ojos los lleno de una emoción indescriptible, terminada la labor le pusieron una bata y lo colocaron en una silla de ruedas.

-Joven ya terminamos por el momento es todo si se ofrece algo pueden tocar el timbre de enfermeria (dijo una de las enfermeras y se retiraron)

Fue entonces cuando de pronto se hizo un silencio incomodo en la habitacion, el muchacho descansaba en su silla mientras Rodrigo detras de el le colocaba una mano en el hombro derecho.

- Bueno pues ya estas limpio y listo para dar un paseo que te parece amigo.

Jaime asintio con la cabeza y volteando hacia atras le regalo una sonrisa a Rodrigo y dijo.

- Claro que me gustaria dar un paseo siempre y cuando me prometas no tirarme o atropellar a alguien eh ?? jajaja

- No te preocupes prometo manejar bien esta vez jajaja recuerda que por ahora eres mi responsabilidad y no me perdonaria hacerte algo malo.

- Pues siendo asi me pongo en tus manos jaja.

Rodrigo salio de la habitacion y dio un recorrido por el hospital llevando consigo a Jaime en su silla de ruedas, en ocasiones aceleraba con la finalidad de jugar un poco con el muchacho mientras los doctores enfermeras y pacientes los veian con reserva, sin embargo ese dia prometia ser muy especial dado que por alguna razon los dos se sentian muy bien estando juntos.

Finalmente hicieron una parada en la terraza del edificio el clima era agradable y era un buen lugar para descansar un poco y entablar una amena conversacion, entonces Rodrigo pregunto.

- Jaime, te puedo hacer una pregunta?

- Claro dime.

- Me gustaria saber donde vives? con quien? a que te dedicas , en pocas palabras me gustaria conocerte mas, saber mas de ti, podrias contarme?

- Hace dias te conte algunas cosas de mi vida, como te habras dado cuenta mi vida no es color de rosa, han pasado cosas muy dolorosas pero he sabido superarlas o en su caso aguantarlas. Cuando me entere que mi padre habia muerto mi vida cambio para siempre, mi madre me cuido muy bien pero segun entiendo las deudas que tenia mi papa fueron poco a poco acabando con lo que mi madre tenia para mantenernos, hasta que perdimos la casa donde habia vivido mi infancia despues de eso mi madre tuvo que sacarme del colegio y meterme a una escuela publica y lo peor de todo tuvimos que ir a vivir de arrimados con mi abuela paterna, pero al cabo de los meses los malos tratos hacia mi madre eran cada vez mas evidentes, a mi no me trataban tan mal pero mi madre no habia conseguido trabajo y llego el momento en que mi abuela racionaba la comida con el afan de hacer que mi madre cayera en la desesperacion.

Hasta que un mal dia la abuela y mi madre discutieron muy fuerte, nos lanzo las maletas y nuestras pocas pertenencias a la calle, yo lloraba porque no entendia que era lo que pasaba, mi madre lloraba tambien y de un portazo en la cara mi abuela nos corrio de su casa. Era casi de noche mi madre con el poco dinero que llevaba consigo consiguio comprarme un pan y un poco de leche, esa noche la pasamos caminando con nuestras maletas manchadas de lodo porque habia llovido, y ya al borde del agotamiento por fin encontramos un lugar donde dormir, una humilde casa de huespedes donde pudimos por fin descansar.

Con apenas diez anos de edad trataba de reconfortar a mi madre diciendole que todo iba a estar bien y recuerdo que me decia que no me preocupara que Dios nos cuidaba, ya en la manana mi madre me dejo encargado con la due;a de la pension y salio a buscar trabajo, paso todo el dia mientras yo esperaba asomandome a la puerta a cada instante, cayo la noche y alcance a ver su silueta doblando la esquina y sin ni siquiera pensarlo sali corriendo a alcanzarla y le di un fuerte abrazo, ella me miro con una sonrisa y de inmediato supe que algo bueno habia pasado y efectivamente mi madre habia encontrado trabajo en un taller de costura, esa noche recuerdo que dormi con una sonrisa que no se me quito hasta el dia siguiente y le di gracias a Dios.

Aprendi a andar solo ya que mi mama trabajaba doble turno, iba yo solo a la escuela y cuando me encargaba cosas para comer iba al mercado o a la central de abastos y compraba lo que me encontraba, aprendi muchas cosas, trabaje de cerillo en un supermercado y cuando no estaba ahi me iba a ayudar a las señoras en los mercados con sus bolsas, siempre me gusto trabajar, mas que nada para ayudar y asi se me fue mi infancia hasta que un dia mi vida empezo a cambiar de nuevo.

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