Rodrigo sentía que su nuevo amigo tenia una historia difícil, y que sin duda su vida estaba llena de altibajos, en cierta manera podía entenderlo porque siempre se había creado el habito de ponerse en el lugar de las personas y tratar de sentir en carne propia lo que la gente le contaba, ya que tenia la facilidad de que le contasen su vida privada y situaciones complicadas de la misma, tal vez porque sabia escuchar y sentía que esa era una de sus grandes virtudes y con Jaime no era la excepción y puso especial atención en lo que iba a escuchar.
Jaime comenzó entonces a contar mas de su vida.
- Mi mamá trabajaba mucho, y al cabo de un tiempo hizo amistad con uno de sus compañeros que regularmente la acompañaba hasta la casa donde vivíamos y pues para no hacerte el cuento largo al cabo de un año mi mamá decidió que quería rehacer su vida , poco a poco lo fui conociendo, mamá trataba que yo lo aceptara porque ella se sentía mas protegida y que no estaba sola conmigo y que de alguna manera podría servir de apoyo económico y moral también.
- Y como te caía ese señor??
- Pues mira al principio fue difícil porque yo aun mantenía muy vivo el recuerdo de mi papá pero mi mamá nunca dejo de atenderme como siempre y me quería mucho y siento que el, comenzo a sentir que a ella le importaba mas su hijo que su pareja y pues se portaba bien conmigo pero en ocasiones cambiaba de humor y como que trataba de regañarme pero mi mamá intervenía y no dejaba que me dijera cosas.
- Y como se llama ese señor??
- Perdona Rodrigo pero eso ni siquiera vale la pena.
Rodrigo sintió que había tocado una de las fibras mas sensibles en la vida de Jaime, y continuo escuchando.
Jaime continuó - Después de un tiempo nos salimos de la pensión donde vivíamos y ese hombre nos llevo a vivir a su casa, era una vivienda humilde pero ya empezábamos a formar una familia otra vez.
Una ocasión recuerdo muy bien que era de noche y el no habia llegado yo estaba en mi cuarto y mi mamá en otro, ella pensaba que ya estaba dormido pero estaba escuchando todo lo que ocurría, de pronto se oyó que se abrió la puerta y se azotó, de pronto el tipo le grito, venia ahogado de borracho, comenzaron a discutir muy fuerte y después, lo peor, golpeo a mi madre, ella grito y lloró, me levante de la cama y corrí hasta la sala, vi cuando la estaba golpeando, grite con toda mi fuerza "dejala, sueltala maldito" de pronto volteo y sin una palabra me dio una bofetada y me tiro al suelo, sentí el sabor de la sangre en mi boca por primera vez, eso nunca lo olvidare, me llene de odio en ese momento.
Esa noche él se fue de la casa y dejo a mi madre ahí tirada, ella me tomo entre sus brazos y me dijo que no me preocupara que todo estaba bien y que los adultos a veces discuten y trato de calmarme hasta que me quede dormido, ella paso la noche en vela.
- Que desgraciado, como lo soportaron? seguro después de eso tu mamá lo dejo verdad??
- Me hubiera gustado que así hubiera sido pero no fue así, al día siguiente el tipo regreso y le pidió perdón a mi mamá y a mi, pero eso fue solo el príncipio, resulto que era un borracho, era demasiado agresivo, mi rabia crecía y nos seguía golpeando y nos insultaba, me sacó de la escuela y me mando a trabajar para pagar lo que me tragaba según decía. Mi mamá estaba amenazada, eramos como sus sirvientes, era un verdadero infierno. Por el alcohol perdió el trabajo, la casa y todo y fuimos a parar a una colonia perdida, en un cuarto de laminas de cartón y paredes de costera, nos trataba muy mal, yo quería irme, pero no podía dejar sola a mi mama.
- Lo hubieran denunciado - dijo Rodrigo-
- Era inútil, sus amenazas de verdad nos tenia con mucho temor y hacíamos lo que decía. Hasta que un día cuando regresé de ganarme unas monedas, escuche a través de la puerta el llanto de mi madre, entré y la abracé, nuevamente la había golpeado, pero esta vez era diferente, en la mirada de mi madre veía algo distinto, como una luz que se apagaba poco a poco, ella correspondió el abrazo, y le dije: de nuevo ese salvaje te golpeó dime mamá dímelo, ya no lo soporto mas, ella me miró y me sonrió y dijo, te amo hijo, yo, empecé a llorar también la tomé muy fuerte entre mis brazos e intente levantarla para irnos en ese momento de ahí, al intentarlo, se quejó y no pude moverla, apenas tenia trece años y de pronto de la nada su mirada se perdió en un intenso dolor y al sonreirme de nuevo, un hilo de sangre brotó de la orilla de su boca y poco a poco sentí cómo soltaba mi mano y se iba para siempre de mi vida, grité, lloré, con la esperanza de que volviera pero fue inútil, lo único que me quedaba en la vida se había ido, sentí la soledad mas inmensa que te puedas imaginar, lo que mas quería había partido, pasé toda la noche acariciando su mano que cada vez se hacia más y más fría, es lo peor que he vivido, querido amigo.
Rodrigo, estaba callado y con la mirada fija al lado de Jaime, las lágrimas comenzaron a brotar, tomó la mano de su amigo entre las suyas y llevándola hacia sus labios le dijo.
- Lo siento mucho, de corazón te lo digo. Pero estoy contigo y te voy a ayudar te lo prometí.
No sabia que decir, pero la historia de Jaime lo había consternado muy profundamente, al salir del hospital aquella tarde llamó a su madre y le dijo cuanto la quería.