jueves, 14 de junio de 2007

Angel sin alas cap.1

La tarde caía sobre la ciudad, el tráfico citadino crecía a cada instante, se acercaba la hora de salida de todas las empresas, Rodrigo preparaba entonces los últimos detalles de su reporte diario, sus empleados ya se habían ido y se encontraba solo frente a su lap-top, el brillo de la pantalla iluminaba sus ojos cafés, mientras pensaba en el caos que le esperaba al momento de abandonar la oficina y enfrentarse a esa estampida humana que día a día abrumaba a la ciudad.

Por fin termino, cerro su computadora y se dispuso a apagar todos los equipos para salir, cerrar la oficina y dirigirse a su casa o a algún otro lugar donde lo llevara la noche, eran las 8 pm y nunca, pero nunca sabia que haría saliendo de su trabajo o que comería o cenaría el día siguiente, su vida era un constante descubrir, hacia unos cinco meses que se había mudado a esa ciudad y aunque ya la conocía y ubicaba muchos lugares le esperaban aun mas sorpresas.

Cuando llegó a esa metrópoli, vivía en un hotel, sin embargo a las dos semanas consiguió un lugar donde vivir, un departamento que si bien no era el mas bonito ni ubicado en la mejor zona, estaba muy cerca de su trabajo y eso le permitia levantarse un poco mas tarde y si tenia alguna emergencia rápidamente podía regresar, sus primeras compras fueron una plancha y un colchón infláble, lo básico para sobrevivir, además del gas para su departamento, un juego de sabanas y edredón para no pasar frío en la noche, aunque jamas hacia frío.

A Rodrigo le habían ofrecido un trabajo muy bueno, la gerencia de una empresa, ganaba bien y no tenia preocupaciones, se permitia comer en los mejores lugares, divertirse los fines de semana, comprarse la ropa que él quisiera e incluso comprarse uno que otro lujo, tenía auto propio y no se preocupaba por buscar el camión correcto ni por llegar a una hora determinada, siempre buscaba que hacer, nunca se aburría, para todo siempre tenia una sonrisa, es un chico agradable y ameno es de estatura media, su piel morena clara conquista a mas de una persona y sus labios a veces incitan a algo más, es muy atractivo, tiene algo que lo hace especial.

El tiempo pasó y poco a poco la soledad le llegaba a destellos y hacía cosas que nunca había hecho antes, ciertamente había cambiado, pero por dentro seguía siendo el mismo, tenia algunos amigos que había conocido en los antros o por Internet, bueno solo eran amigos de parranda, sin embargo ya tenía con quien salir. Él, era básico le encantaba darse gustos y no presumir de nada, no era su estilo, sin embargo había algo dentro de él que buscaba más, encontrar lo que el hombre mas anhela y codicia.......saben de que hablo, verdad?

-Bueno, ya solo me falta enviar este fax y habré terminado, vaya por fin (decía Rodrigo mientras se preparaba para salir)

Cerró bien las puertas de la oficina, subió a su coche y tomó la avenida, por su cabeza pasaba la inquietud de comprar una película y verla en su casa, sin embargo no sabia donde las vendían, así que se dirigió hacía una calle que llevaba hasta el centro, seguramente ahí hallaría algo.

Con el estéreo encendido y cantando se dirigió hacía el centro de la ciudad, el tráfico estaba muy cargado y su avance era lento, dio vueltas y vueltas hasta que sus ojos se toparon con un bar al que regularmente acudía con un amigo a tomar cervezas los viernes, no obstante hoy era jueves y decidió estacionar el carro y entrar solo, los meseros ya lo conocían, desde aquella vez que se puso una buena briaga por mezclar vodka con un coctel muy cargado y dulce, no lo habían olvidado, tomó su mesa de siempre y saludó a los de la barra y a los meseros.

-Que onda como están. (gritó mientras agitaba vigorosamente la mano)

-Que pasó cómo te va y ese milagro que vienes en jueves.(le dijo el mesero)
-Ya ves se me antojo una chela, hace un pinche calor que no se aguanta y eso que ya es tarde o no?
-Si no manches y lo peor es que sigue sin llover, que onda te traigo una pacífico?
-Pues nos la echamos para empezar
-Orale ahorita te la traigo, vas a querer botana?
-Pues si para entretenerme un rato, a y limón y sal porfa.
-Sale ahorita vengo.
-Gracias Manuel.

En la pantalla gigante del lugar jugaba la selección nacional iban ganando uno cero contra Cuba, eso parecía fácil pero los negros estaban dando batalla, aunque Rodrigo no era muy aficionado al Fútbol prefería verlo y no aburrirse viendo a las otras mesas, llegó su cerveza y a esa le siguió otra y otra y otra hasta que comenzó a sentirse algo mareado, pero no le importaba, realmente estaba disfrutando las cervezas esa noche, eran ya como las 11:45 pm y al día siguiente tenia que ir a trabajar, así que pagó la cuenta, se despidió y salio hacia su vehículo, antes de subirse orinó en la llanta derecha, la cerveza tiene sus efectos secundarios, abordó y tomo el rumbo hacia su departamento, mientras cantaba con el estéreo a todo volumen. La luz de los semáforos se le distorsionaba pero distinguía los colores, aún.

Aceleraba mucho y en las esquinas frenaba precipitadamente haciendo rechinar las llantas, igual cuando arrancaba, le gustaba hacer eso, lo emocionaba, mientras esperaba frente a un semáforo, de la nada, comenzó a llover fuertemente, de hecho muy fuertemente, entonces encendió los limpiadores del coche pero aun así la visibilidad era muy difícil.

El semáforo estaba en verde y arrancó, debido a la lluvia se paso una avenida donde tenia que dar vuelta y siguió derecho.

-No es posible ya me pase, y ahora hasta donde voy a ir a dar, ya es bien tarde... me lleva.

Sin darse cuenta se adentró en una de las zonas mas pobres de la ciudad donde hay pandillas y ese tipo de gente, pero a causa de la potente lluvia las calles estaban solas, a Rodrigo le daban ganas de detenerse pero no lo haría y ahí menos, así que aceleró para escapar de esa zona lo mas rápido posible, el agua que desplazaba el coche salpicaba hasta las paredes, de repente la obscuridad lo invadió todo, ese sector de la ciudad había sufrido un apagón, lo único que le faltaba.

Una sensación de desesperación acaparó sus sentidos, las luces del coche no eran suficientes, se brincó un tope sin frenar y sus lentes de sol, sus plumas y sus discos salieron volando por todo el auto, Rodrigo entonces se agachó para tratar de levantarlos, pero de repente cuando levanto la vista, vio muy cerca y frente a él a una figura humana distorsionada por el parabrisas mojado, metió el pedal del freno a fondo y giró bruscamente el volante, el auto patinó aparatosamente, un golpe seco se escuchó sobre la carrocería y el rechinido de llantas parecía no cesar, por fin se detuvo.

El faro derecho del vehículo estaba roto y no alumbraba, el espejo derecho colgaba de unos cables, el cristal del copiloto estrellado, el cofre abollado, Rodrigo respiraba rápidamente, sus manos, aferradas al volante, estaba practicamente pegado a el, las pupilas muy abiertas, un sudor frío le escurría por la frente y la sensación de miedo hacía que su cabello se erizara y cada vello de su cuerpo también, soltó el volante y se llevo las manos a la cara, temblaba como si estuviera en un congelador, no se podía controlar.

-Que hice, que hice, no, no puede ser, que chingados pasó, atropelle a alguien? donde estoy, que hago?

Miles de preguntas pasaron por su cabeza en ese momento, estaba en shock, sin embargo se armó de valor y jalo la manija de la portezuela lentamente , el agua comenzó a entrar a chorros, apenas salió del vehículo estaba empapado, se paró junto al coche y lentamente caminó hacia atrás, las luces rojas de las calaveras traseras alumbraban únicamente la calle desolada, paso a paso siguió hacia atrás cuando de pronto vio un cuerpo, se detuvo al instante la sensación de que estuviera muerto lo llenaba de angustia y desesperación , que haría? se podía dar a la fuga, sería una opción, cobarde, pero podría hacerlo, nadie lo estaba observando o bien acercarse a ver si el cuerpo vive o llamar a una ambulancia o a la policía, demonios no sabia que hacer, así que decidió tomar valor y acercarse, se colocó junto al cuerpo que estaba sobre su costado derecho, lentamente acercó la mano hasta tocar su hombro y girar el cuerpo hacia él, escuchó un quejido de dolor y lo soltó de inmediato, entre la obscuridad y la lluvia logró distinguir un balbuceo....

-Que.......que.....dices? (preguntó Rodrigo tartamudeando)
-A....yu...da...m...e no.......me....de...jes a....qui.
-Pero ...como?
-A...yu...da...me

Rodrigo pensó entonces en llevarlo con él, corrió hacia el auto, abrió la puerta abollada del lado derecho y echo hacia atrás el asiento, entonces regreso y delicadamente levantó el cuerpo entre sus brazos y cargándolo lo llevo hasta el auto y lo acostó en el asiento entre quejidos; la lluvia no cesaba.

De pronto volvió la luz a la zona, un farol entonces alumbro al vehículo, Rodrigo quería retirar el gorro que esa persona tenia sobre la cara para observarlo, el gorro de esa sudadera vieja mojada y sucia, así que se acerco y cuidadosamente la deslizó hasta poder verlo, era solo un muchacho, su rostro pálido y sus ojos serenos impactaron fuertemente a Rodrigo que estallo en llanto, cuando se recobró le preguntó entonces al chico....

-Oye.....oye...me escuchas?.......como te llamas?

El joven abrió los ojos lentamente y mas recuperado le dijo...

-Me.....me.....lla...mo......Ja...Jaime.
-Hola Jaime, soy Rodrigo.....no te preocupes conmigo no te pasara nada, voy a quedarme contigo, perdoname, por favor.

Rodrigo cerro la portezuela y se subió al carro lo arrancó y se dispuso a llevar al chico a un hospital, la lluvia milagrosamente se detuvo, la madrugada apenas comenzaba el auto se perdía en la obscuridad, una sonrisa se dibujaba en el rostro de Jaime, entonces, cerró lentamente sus ojos, llevando consigo una esperanza.