La mañana estaba nublada con amenaza de lluvia y el clima se sentía fresco, el viento jugaba con las hojas de los arboles por la calle, Jaime tenia una extraña sensación dentro de el, por una parte sentía el dolor físico, pero le reconfortaba saber que había escapado de su monótona vida y que al menos se encontraba en un lugar donde lo cuidaban y le brindaban atención y parecía preocuparle a alguien, aunque fueran los médicos y las enfermeras y a ese muchacho, Rodrigo que lo hacia sentir bien por alguna extraña razón y lejos de guardarle algún rencor, le estaba agradecido, Rodrigo estaba a su lado, el chico dio un profundo suspiro.
Rodrigo escuchaba con atención el relato de Jaime y trataba de armar en su mente todo lo que el le decía, era como ir armando un rompecabezas del cual evidentemente poco a poco se fueron perdiendo mas y mas piezas.
Jaime permaneció un momento callado cuando le reveló a Rodrigo que no había vuelto a ver a su padre, en eso, la habitación se quedo en silencio, ambos se miraron y hasta después de un instante el hielo se rompió.
- Lo siento mucho Jaime, supongo que has de haber sufrido mucho, quieres seguir contándome?
- Si, no hay problema, la verdad era yo muy chico y pues te duele mucho saber que nunca mas vas a volver a ver a alguien.
-Pero porqué, que fue lo que sucedió?
- Esa noche que mi padre salio de la casa, evidentemente no iba completamente bien, y se sentía mal por lo de su trabajo, así que subió al coche y tomo una carretera, aun no se a que rumbo o por donde, pero en una curva, los frenos del coche no le respondieron y derrapó, cayó en un barranco; el coche quedó desecho, cuando llegaron los servicios de emergencia él ya estaba muerto.
Cuando a mi madre le dieron la noticia yo dormía aún, al despertar mi abuela estaba al lado de mi cama, eso era raro tenia una veladora encendida y parecía rezar, entonces le pregunte que hacia ahí y como pudo, me contó lo sucedido, en mi pecho sentía algo que quería salir, un grito que me ahogaba y me oprimía el pecho, pero no hice nada, no recuerdo haber llorado, como que muchas cosas mi cabeza no es capaz de recordarlas, fue como un bloqueo de mis sentimientos y de todo lo que sucedió.
Mi madre se hizo cargo de mi y seguía siendo muy dulce conmigo, yo me volví un niño distraido, tímido y pues daba pocos resultados en la escuela, decían las maestras que era por lo mismo, no lo sé........
Rodrigo observaba a Jaime y veía como sus parpados se cerraban como dos cortinas al llegar la noche y hacia un esfuerzo por seguir hablando, pero los medicamentos y su estado actual lo habían agotado.
-Jaime, me escuchas...
-Si, si te oigo te decía.....
-Jaime, no te preocupes estas cansado, duermete un poco y estate tranquilo todo estará bien te lo prometo, luego me tienes que contar mas ehhhh...-Rodrigo soltó una risa de complicidad, Jaime le respondió de la misma manera- volveré pronto, descansa.......amigo.
Rodrigo se disponía a dar la media vuelta para salir de la habitación, pero Jaime le tomó la mano con el brazo sano, Rodrigo entonces volteo y observo los ojos del muchacho.
- Gracias.....amigo -y sonrió, soltó suavemente su mano y se quedo dormido.
Rodrigo, sintió dentro de si una extraña sensación al ver al muchacho a los ojos y ver ese brillo, esa ilusión, él, jamas olvidaría esa mirada y se fue.