Un cigarrillo se consume en la orilla de un cenicero, el ambiente rodeado de aromas confunde los sentidos, el café casi hirviente reposa en una taza, quieto, inmóvil pero con furia de fuego se defiende, el día casi llega a su fin y el sol comienza a ponerse en el horizonte, los últimos rayos de sol se pierden en el cielo y dan paso al gélido viento de invierno que hace su debut dando una bofetada y regalando un escalofrío.
Los ojos color de miel de Yahel se han posado sobre una pintura y no la abandona desde hace ya varios minutos, el cuadro cuelga en la pared posterior de una cafetería en una pintoresca y concurrida avenida, llena de galerías, exposiciones al aire libre y cualquier cantidad de manifestaciones artísticas, la escena es excitante, perturbadora pero a la vez tierna y nostálgica, en el cuadro se ve a un ángel negro abrazando con sus alas a un joven hermoso y da la impresión de que comienzan a volar fundidos en un beso, es una idea obscura pero plasmada con tal vivacidad y energía que realmente transmitía una curiosa sensación que hacia que no dejaras de mirar hacia ella, algo casi hipnótico.
-Le sirvo mas café joven??
-Si por favor -contesto Yahel, casi sin apartar la vista de aquel cuadro.
Dando una calada a su cigarrillo, sus ojos comenzaron a tornarse rojos y se fueron inundando poco a poco, hasta que una lágrima logro escapar y rodó por su mejilla derecha, lentamente fue bajando hasta llegar a la comisura de sus labios, su lengua sintió ese sabor a sal que tienen las lágrimas , sin embargo en ese momento era el sabor mas amargo que Yahel había probado; dando un suspiro se incorporó en su silla y observo hacia la calle, una de sus aficiones era observar a la gente, jovenes, señoras, niños , etc. toda clase de personas y se encontraba en el mejor lugar para hacerlo.
Su rostro blanco, sus labios rojos perfectamente delineados, la nariz hermosamente esculpida y sobre todo esa mirada tan penetrante rodeada de pestañas espesas, eran un lago de miel; ese aspecto denotaba una tristeza que iba en aumento, un profundo dolor, un luto inocultable, algo que había llegado a lo mas profundo de su corazón y que lo tenia al borde, siempre al borde.
El viento soplaba cada vez con mayor fuerza y los manteles de aquel café al aire libre comenzaban a ondear con mayor velocidad, tal parece que la lluvia se aproximaba, Yahel saco un billete de su cartera y lo dejo sobre la mesa detenido por el cenicero, se levantó de la silla y salio del café, con las manos en los bolsillos comenzó a caminar por el amplio camellón de la avenida, su abrigo empezó entonces a humedecerse con las primeras gotas de lluvia que caían esa tarde, sin embargo él siguió su camino.
Yahel sintió que de sus ojos escurrían lágrimas que ahora se confundían con las gotas de lluvia que lo empapaban. Un auto negro muy lujoso lo seguía a discreción a un costado de la calle, la lluvia arreciaba, el vehículo se acercó a él, el cristal del conductor se abrió y un hombre de mediana edad le gritó.
-Joven Yahel, suba usted al coche.
Yahel, volteó lentamente y sin ningún apuro y con una señal de su mano le hizo entender al hombre (su chofer) que se fuera y que lo dejara en paz.
El hombre entonces moviendo la cabeza en señal negativa subió el cristal del vehículo e inmediatamente tomó el aparato de radio y dijo.
- Martinez, aquí K1.
- Si K1 adelante
- Perderé contacto, si cruza la calle ira directo a ti, me copias?
- Si K1 te copio, yo lo intercepto,cambio y fuera.
La lluvia era entonces torrencial Yahel estaba escurriendo pero al parecer no le importaba en lo mas mínimo, cruzó la avenida y siguió con su camino sin rumbo, de pronto a media cuadra un vehículo abrió la portezuela justo a su encuentro, Yahel se detuvo y dio un suspiro muy profundo y subió al vehículo.
- Será a casa entonces, dijo con desgano.
El chofer arrancó el auto, mientras se acomodaba la 9mm que tenia en el cinturón dijo.
-K1 , completado, sin novedad.
-Enterado, retiro a base.
Yahel miraba las luces de la ciudad a traves de la ventanilla del coche y su mente recordaba su vida pasada, esos recuerdos que le dolian en lo mas profundo de su ser, pero que tanbien eran lo mas valioso que tenia a pesar de poseerlo todo.
Yahel Francisco Grazzi, 26 años, culto, ordenado, exigente hasta el ultimo detalle, tiene un cierto grado de timidez, no es fácil que haga amigos aunque conoce todo el mundo, es hijo de un magnate italiano dueño de una de las mas importantes y grandes compañias de electrónica especializada en el mundo y ahora la vida lo ha colocado como el total y absoluto dueño de la empresa y como el heredero de una fortuna impresionante, el motivo? sus padres han muerto.
Yahel recibió la noticia 3dias después cuando llego al país despues de una estancia de 2 meses en Europa con unos amigos de la familia. Cuando llego al aeropuerto fue recibido como siempre por su chofer en su vehículo blindado y detrás de ellos uno o dos vehículos con guardaespaldas dependiendo la situación, subieron su equipaje al vehículo y abordó, inmediatamente notó algo inusual en la voz del chofer cuando lo saludó, Yahel tuvo una sensación extraña, sin embargo no le dio mayor importancia.
Llegó a la residencia, curiosamente no estaba su madre ni su hermano menor en la puerta como siempre que llegaba de algún viaje, eso le pareció extraño, saludó como de costumbre al personal, pero las respuestas incluían la cabeza inclinada como si nadie quisiera verlo a los ojos.
-Joaquín , que pasa? donde están todos? - preguntó al mayordomo-
-Señor, lo esperan en el despacho de su padre.
-Gracias. y se dirigió hacia allá, seguramente le tenían una sorpresa ya que en 3 días seria su cumpleaños y comenzo a dibujar una sonrisa en su rostro desde que se enfiló en el pasillo hacia la oficina de su padre.
Yahel , abrió la puerta y entró con una sonrisa, la cual se fue desvaneciendo cuando vio quien lo esperaba.
- Yahel, como estas?, espero que hayas tenido buen viaje. -le dijo el secretario personal de su padre.
- Bien gracias, que pasa, quienes son ellos?? señalando a los cuatro hombres que se encontraban sentados en la mesa de juntas.
- Ellos se encargan de los aspectos legales de la compañia y también de los asuntos personales de tu padre.
-Pero de que se trata? donde esta él?
- Yahel - dijo el secretario- precisamente por eso estamos aquí, porque tu padre no puede estar con nosotros, y ya no lo estará, hijo; tu padre, tu madre y tu hermano sufrieron un terrible atentado del cual lamentablemente no salieron bien librados y no sobrevivieron , disculpame Yahel, lo siento mucho, sabes cuanto apreciaba a tu padre y a tu familia, llevabamos años trabajando juntos, realmente es una pena; los señores aquí presentes te harán saber el motivo de su visita, mira el es el señor notario.
Por la mente de Yahel fluía un remolino de sentimientos entrecortados y sin sentido, quería llorar, gritar pero al mismo tiempo trataba de conservar la calma, su rostro pálido su mirada fija y el estomago hecho una piedra engañaron a su mente por un momento y visiblemente consternado se sentó a la mesa y se dispuso a escuchar a los abogados.
En el testamento de su padre se leía que Yahel pasaba a ser el heredero universal de la fortuna familiar así como el nuevo presidente de la compañia.
Yahel no sabia que hacer ni que decir, casi sin pensarlo firmó los documentos que se le presentaban uno tras otro, siempre había estado inmerso en la compañia pero nunca como un miembro activo, su padre y sus asesores lo hacían todo, él se dedicaba practicamente a disfrutar plenamente su vida sin ninguna preocupación y de un momento a otro el destino se hizo cargo.
Posteriormente le contaron de lo sucedido, la elite de ejecutivos se habían reunido en un lujoso hotel de la capital del país en un congreso multinacional con la finalidad de fomentar la cooperación económica empresarial entre naciones. Así pues, el padre de Yahel se encontraba en ese evento, al termino del cual fue a encontrarse al salón principal con su esposa y su hijo menor, disfrutaron de un gran banquete esa noche, acto seguido comenzaron las despedidas entre empresarios y uno a uno fueron abordando sus respectivos vehículos, sin embargo el Sr Grazzi insistió en llevar en su camioneta a su familia y a dos amigos empresarios, quienes aceptaron con gusto para proseguir con la amena platica.
Avanzaban por una de las avenidas mas importantes de la ciudad, sin embargo a esa hora ya casi no habia tráfico ni gente en las calles, pasaban de las doce de la noche, el vehículo iba escoltado por otros dos autos sin embargo al dar vuelta en una calle solitaria se detuvieron en un semáforo, detrás de un camión materialista, se encontraba el auto escolta del frente luego la camionea del Sr Grazzi y detrás el otro auto escolta. Esperaban en dicha esquina cuando de pronto un camión blindado llego por la parte de atrás del tercer auto y con una fuerza tremenda chocó, empujando el vehículo contra la camioneta y asimismo con el vehículo de enfrente que fue a topar con la defensa trasera del camión de materiales, una vez aplastados e imposibilitados para moverse los tres vehículos, comenzó la lluvia de balas entre guardaespaldas y criminales mientras los señores se agachaban tratando de protegerse, las detonaciones aturdían y estremecían a los ocupantes, de repente el ruido cesó, los guardaespaldas habian sido liquidados, los camiones se retiraron rápidamente, todo quedó en silencio y solo el llanto ahogado de la sra Grazzi era lo que se escuchaba, de repente un bip repetitivo se aceleraba, no sabían de donde venia el sonido, sacaron un celular para llamar al cuerpo de emergencias al tercer tono contestaron, todo fue una luz cegadora y un calor infernal.
Debajo de la camioneta había una bomba de acción remota la cual destruyó por completo el vehículo y el edificio contiguo, de esa forma acabo la vida de la familia de Yahel y de los dos empresarios que los acompañaban.
La noticia había acaparado los titulares de todos los medios de comunicación, como era posible que un atentado de tal magnitud tuviera lugar en este país, era algo sorprendente e inaudito, las investigaciones comenzaron, la elite empresarial estaba de luto.
Después de recibir tan enorme responsabilidad en la sala de juntas y después de haber firmado los documentos mas como muerto en vida que en sus cabales, Yahel se retiró a su habitación , donde con honda tristeza lloró por la tragedia, su vida había cambiado de un momento a otro y estaba por cambiar a un más, apreto fuertemente los puños, dio un largo suspiro y fijó su mirada en un espejo, donde descubrió en si mismo una expresión desafiante y poderosa, extremadamente calculador y decidido, era el momento de tomar las riendas.