miércoles, 16 de mayo de 2012

Angel sin alas cap. 7

 Aquélla tarde Rodrigo se sintió muy feliz y satisfecho, entrada la noche, después de haber mantenido aquella reunión, paso a la iglesia y le toco una misa muy especial o al menos así la sintió, tocó el agua bendita y dio gracias a Dios con toda su fuerza, había conseguido por fin un empleo y muy bueno, pero era en otro estado de la república él estaba acostumbrado a vivir solo y no vio ningún impedimento de irse para allá y comenzar otra vez una nueva aventura, le gustaba sentir en su pecho esa sensación de descubrimiento y de aprendizaje, estaba muy emocionado.

Dos días después se encontraba despidiendose de su familia y caminando hacia el anden del autobús que lo llevaría hacia su nueva vida, llevaba una maleta color café muy grande pesada y vieja, con sus ruedas rotas y con mas de tres décadas de antiguedad llena de ilusiones y de proyectos, no sabia donde iba a vivir y absolutamente nada sobre su nueva ciudad, el viaje tranquilo, nocturno, entre sueños, Rodrigo esperaba todo lo mejor y que su nueva ciudad adoptiva lo recibiera con los brazos abiertos. Ese era el inicio de una historia muy especial.

Tras vivir 15 días en un hotel, busco un departamento que fue adecuando a su gusto, poco a poco, comenzó a conocer la ciudad y le gusto mucho, su gente y sus diferentes lugares, cada calle que caminaba era descubrir algo nuevo. Empezó a llevar una vida de diversión que le permitio conocer muchas personas, amigos pocos la verdad muchos cuates de parranda, pero se divertía en serio.

Para dejar su ciudad natal tuvo que dejar a su pareja, que lo cortó como a los 15 días de que partió ya que no pudo aguantar su ausencia, Rodrigo era libre y con mucho porvenir, y comenzo una búsqueda interna para satisfacer sus gustos y necesidades, digamos que su vida era una fiesta completa día a día, hasta que se cruzó en su vida ese terrible accidente, él no lo sabe pero Dios trabaja de formas misteriosas.

Los días trancurrieron y por fin llego el día en que dieron de alta a Jaime, Rodrigo se presentó en el hospital y recibió al chico notablemente mejorado que venia en una silla de ruedas, al verlo salir por la puerta de la rampa sintió algo en su pecho, una emoción que no podía describir, de igual manera la mirada de Jaime se iluminó al verlo de pie en la puerta del estacionamiento.

- Por fin llegó el día (dijo Jaime mientras era empujado hacia la salida)
- Como estas, como te sientes.
- Muy feliz la verdad el hospital ya me había aburrido.
- Dejame ayudarte.

Rodrigo lo sujetó con cuidado pero con firmeza y lo subió lentamente a su auto, lo acomodó y cerro la puerta con cuidado, rodeo el coche y cuando estuvo en el volante, se quedo inmovil por un momento y se preguntó ¿y ahora, a donde vamos?, dejó su lapsus atrás y arrancó el coche.

- Gracias Rodrigo, no tengo forma de agradecerte todo lo que has hecho por mi.
- Ni lo digas es lo menos que podía hacer después de lo que te hice.
- No te sientas mal, no fue tu culpa yo me atravesé y estaba lloviendo muy fuerte, a cualquiera le hubiera pasado no crees?.
- Si , ya lo creo, me da mucho gusto que estés tan bien , te duele todavía?
- Ya no, solo cuando me río jajaja

Rodrigo condujo sin hablar mucho y sin pensar hasta su departamento, no sabia porque pero el instinto le hizo no preguntar nada a Jaime durante el camino, sabia que el chico estaba solo, y no tenia a nadie y mucho menos quería regresar a donde vivía.

Condujo por un rato a través de la ciudad, callado y pensando en su vida, en lo que había hecho y lo que el destino le había preparado. Por fin llegaron al apartamento, subir con Jaime fue toda una odisea pero al fin llegaron.

- Esta muy bonito tu depa (dijo Jaime)
- Gracias, solo tengo lo necesario pero pues de vez en cuando le agregó unas cositas o trato de comprar adornos que lo hagan ver mas bonito.
- Y haces un buen trabajo, tiene muchos años que no veía una casa así, bueno al menos por dentro.

Rodrigo recordó entonces la amarga experiencia de vivir en una colonia perdida por la cual había pasado el muchacho y solo bajó la cabeza y calló.

- Pues aquí vivo y desde ahora tu también, esta es tu casa.

     Jaime sintió una alegría enorme algo que no podía describir, simplemente no lo podía creer los ojos se le enrojecieron y tomó a Rodrigo de la mano, lo acerco a el y le dió un abrazo que pareció durar una eternidad y en voz baja el chico le dijo al oido "gracias, muchas gracias" Rodrigo sintió un nudo en la garganta, poco a poco se fueron separando hasta que sus rostros quedaron frente a frente, se miraron fijamente a los ojos sin soltarse de las manos, podian ver el uno dentro del otro era algo casi mágico, se quedaron en silencio solo escuchaban su respiración, lentamente se fueron acercando y sus labios se unieron en un leve roce y se  fundieron en un beso lleno de ternura, un sentimiento y una sensación de emoción llenaba sus corazones en ese momento, sonreian timidamente y muy despacio y con ternura Rodrigo acariciaba el rostro suave de Jaime que cerraba sus ojos y ladeaba la cabeza para sentir la mano de Rodrigo, el tiempo parecía no existir, se quedaron en la sala abrazados sin decir palabra, no había necesidad, sus ojos lo decían todo, el amor los había alcanzado.

Rodrigo llevo a Jaime a su recámara que iba a ocupar, lo recostó y lo besó tiernamente, obervaba su rostro suave y delicado, no podía creer lo  que estaba sintiendo, abrazó al chico con fuerza y poco a poco se fueron tocando, su respiración se agitaba más y más, la ropa finalmente les estorbó y el amor los hizo uno solo, estaban viviendo una experiencia diferente, el estar haciendo el amor y no solo sexo, sentrir ese calor de otra piel , la suavidad, la mirada, el aroma, los labios, todo, parecía irreal, una sensación extasiante y de plenitud y seguridad increíble, realmente se sentían uno parte del otro, almas gemelas.

     La vida es la experiencia mas extraña, complicada, amarga y a la vez mas maravillosa que pueda existir, y es un hecho que siempre nos da lo que necesitamos, el amor llega cuando menos lo esperas y en la forma en que menos te puedes imaginar y nunca se equivoca y siempre nos complementa.

     Pasó el tiempo y  Jaime se recuperó totalmente y estaba muy agradecido con Dios y la vida por poner a Rodrigo en su camino, la vida de ambos había cambiado, aprendieron mucho los dos y la vida los había bendecido, pronto Jaime comenzó a estudiar y buscó un trabajo de medio tiempo , para ayudar en casa, Rodrigo realmente no necesitaba nada pero admiraba el esfuerzo de su pareja por aportar algo además no le era ajeno el trabajo.

     Rodrigo tenia un excelente trabajo que le permitia viajar y conocer lugares distintos, salia a comer con su pareja a muchos lugares, compraban ropa y accesorios en buenas tiendas, poco a poco iba introduciendo a Jaime a otro mundo totalmente diferente, a él le emocionaba ver la cara de su novio cuando descubría un nuevo lugar o comían algo extraño, la pasaban muy bien , habían encontrado finalmente el equilibrio que buscaban y comenzaron a escribir una nueva historia, la suya propia.