miércoles, 23 de mayo de 2007

Angel sin Alas. El inicio

La tarde habia sido dura, el trabajo habia dejado agotado a Jaime que caminaba lentamente por las calles de su barrio con la mirada observando sus pies, cabilando sobre sus pasos y con la esperanza de que al levantar la frente vería algo diferente, como si esperase una sorpresa, tristemente la realidad no cambia, pensaba.

Siguiendo sus pasos el boby, su lazarillo fiel agachaba la cabeza también, parecian hermanos de la misma pena, con aspecto triste y desgarbado, lentos; Jaime, con las manos en los bolsillos tocaba con sus dedos las ultimas monedas de la quincena y el boby se lamia el hocico con su lengua tibia saboreando aun las ultimas migajas de una torta que habia encontrado tirada en la cuadra anterior.

Ya casi era de noche, la luz del sol asomaba sus ultimos rayos intermitentes como diciendo adios, Jaime trabajaba doce horas diarias como cargador en la central de abastos, a veces habia chamba a veces no y ganaba menos, sin embargo diario tenia hambre y no diario tenia dinero, asi que buscaba verduras y frutas de esas que la gente comun ya no quiere comprar y saciaba su apetito, el boby tambien, ese perro no lo abandonaba nunca era su guardian, negro y lanudo con el hocico blanco parecia vivir sin muchas preocupaciones, Jaime imaginaba que su amigo sabia lo que el sentia y lo consolaba cuando en las noches por fin llegaban a casa.

Jaime era un joven de unos 19 años media como 1.70 blanco, con los ojos color avellana los labios partidos pero intensamente rojos, la nariz delgada y fina partida en dos por una cicatriz que le quedo de recuerdo de aquella golpiza en una esquina cuando tenia 16, su cabello quebrado castaño claro lo usa muy corto para no peinarse diario dice él , de complexion delgada pero fuerte, bien formado por su trabajo, las manos rudas de tanto trabajar pero a la vez largas y delgadas como las de un pianista, tiene cara de niño aun y aunque es mayor de edad no le sale barba ni bigote, la verdad no parece un chico que trabaje cargando cajas, mas bien un joven de algun colegio particular de esos de lana, pero la necesidad es cabrona. Su mirada tenia algo especial, algo sutil que a veces no se podia explicar con palabras.

El joven caminaba mirandose los tenis raidos y sucios mientras se preguntaba porque le habia tocado vivir asi, cual era su fin, que haria despues, es mas, se preguntaba incluso si habria un despues y conservaba la esperanza aun que al levantar la mirada todo sería diferente.

El chico noto que se habia hecho de noche cuando llego a su humilde vivienda, en una colonia de esas perdidas que los politicos llaman cinturones de pobreza de las metropolis, su casa de un solo cuarto construida con bloks y retazos de ladrillos entrelazados pegados solo con lodo lo esperaba como siempre, lanzó un breve suspiro, empujó la puerta y entró sigilosamente sin hacer mucho ruido encendio el unico foco de la vivienda, el boby cansado, se habia echado en un monton de trapos de la calle, el chico localizo su colchoneta en el suelo, se quito los zapatos y se acosto, mirando hacia el techo de lamina seguia pensando, de pronto ahi estaba, su pesadilla.......

-A ver a que hora vas a apagar la pinche luz - (vociferó el tipo ahogado de borracho echado sobre un catre )

Jaime con un gesto de enojo se levanto y apago la luz

-Ya, ya voy - mientras pensaba- estoy harto

Se volvio a acostar, se tapo con su cobija y lloró en silencio, las lagrimas mojaban su almohada, los suspiros entrecortados lo arrullaban mientras se quedaba dormido; como extrañaba a su madre, "buenas noches hijo" creia escuchar mientras la noche se lo bebia lentamente. Desde aquel día recordó, su vida cambió para siempre.

1 comentario:

Abnerius dijo...

ESTA CHIDO, DEPRE PERO CHIDO. AUNKE HAY ALGO EN TU HISTORIA KE ME HACE PENSAR EN OSCAR WILDE... NO SE POR KE...?